RECURSOS PARA LA DOCENCIA ONLINE

La importancia de planear actividades de aprendizaje para la virtualidad

La decisión sobre el tipo y la cantidad de actividades que el profesor debe seleccionar e incluir en un curso virtual está en relación con varios factores: el tipo de curso, los objetivos de aprendizaje, el nivel de los alumnos y el grado de familiaridad con la metodología virtual.

Sin embargo, todos los estudios indican que los métodos activos de enseñanza promueven más y mejores aprendizajes. No sabemos cuáles de los muchos enfoques de aprendizaje activos funcionan mejor.

Pero es claro que, aquellas actividades que conectan con la vida real y con los futuros escenarios profesionales de los estudiantes, son los que más motivan el aprendizaje, ya que les permiten entender la aplicabilidad de los conocimientos.

Si bien el soporte tecnológico es un aspecto clave en un curso virtual, al seleccionar las actividades de aprendizaje, conviene considerar qué tipo de habilidades cognitivas se promueven y no solo qué tipo de recurso o soporte tecnológico se usará.

Leer un libro digital o un artículo en PDF, escuchar un podcast, ver un video o una clase magistral por videoconferencia, supone manejar diferentes tipos de soportes electrónicos. Sin embargo, estas actividades no promoverán aprendizajes profundos relacionados con el pensamiento crítico, la reflexión, la valoración, la argumentación, entre otras habilidades complejas de pensamiento.

A continuación se presenta una tabla, que sintetiza el tipo de actividades de aprendizaje, en relación con el propósito que persiguen y las acciones o tareas asociadas:

Tipos de actividades    Propósitos de aprendizaje    Acciones (tareas)
Actividades asimilativas Buscan la comprensión de conceptos, principios, hechos que se presentan en forma oral, escrita, visual o audiovisual. Asistir a una clase magistral presencial o por videoconferencia, leer y estudiar textos, ver videos, presentaciones de diapositivas.
Actividades de gestión de la información Plantean la búsqueda y selección de información, su contrastación y/o síntesis de la misma, así como la recolección y el análisis cuantitativo o cualitativo de datos. Realizar un esquema, diseñar un mapa conceptual, una infografía, un afiche, organizar información de un instructivo.
Actividades de aprendizaje comunicativas Proponen que el estudiante comunique, critique, defienda o rebata ideas como base del aprendizaje. Debatir de forma online, realizar la puesta en común de una discusión en equipo, informar sobre un proceso, exponer o hacer una defensa de un proyecto, realizar la crítica de un trabajo de un compañero a través del correo electrónico, foros de discusión, grupos de WhatsApp, videoconferencias por Zoom, entre otros.
Actividades de aprendizaje productivas Plantean que el estudiante diseñe, cree y elabore algún producto como base del aprendizaje. Son el eje del aprendizaje basado en proyectos.

Elaborar algún tipo de obra, objeto, composición o programa: un ensayo, un artículo científico, un informe, un video, una maqueta o plano, un prototipo industrial, un programa informático, una prenda, un plan de negocio.

Algunos de estos objetos podrán realizarse con soportes informáticos y otros no, pero se podrá dar cuenta de los productos logrados a través de diferentes medios.

Actividades de aplicación y experienciales Se enfocan en que el estudiante realice prácticas, aplicaciones y ejercitaciones, poniendo en juego habilidades, conocimientos y procedimientos abordados como base del aprendizaje. Resolución de situaciones problema, estudio de casos, ejercicios, proyectos, pruebas de autocomprobación, quizzes, juegos y simulaciones.
Actividades de aprendizaje evaluativas Proponen que el estudiante aprenda a través de la propia autoevaluación de su aprendizaje. Se distinguen de la categoría anterior, en el sentido de que su objetivo no es la ejercitación, sino la valoración o medida del propio aprendizaje. Test o pruebas, exámenes, portfolios, construcción y valoración a través de rúbricas.
Fuente: Bernasconi, G., en base a Marcelo, C. y Yot, C. (2016). De la tiza al teclado. Enseñar y aprender con tecnologías digitales. Recuperado de: https://www.researchgate.net/publication/302924914_De_la_tiza_al_teclado_Ensenar_y_aprender_con_tecnologias_digitales


Las actividades de aprendizaje pueden combinarse conformando secuencias de actividades de aprendizaje.

Muchas de estas acciones se utilizan en la enseñanza presencial, pero también pueden adaptarse a la formación virtual, a partir de las herramientas informáticas. La plataforma virtual nos permite el acceso a ella, a fin de desarrollar las actividades de aprendizaje, ya sean individuales o grupales.

Por ejemplo, una simulación o juego de roles puede grabarse con la herramienta Zoom y compartirse en un foro.

Recomendación
Al momento de asignar tareas –que el estudiante deberá realizar fuera del horario del curso–, es necesario tener en cuenta la carga de trabajo que las mismas implican. 
Si es la primera vez que se imparte un curso virtual, no será fácil determinar el tiempo que requerirán las actividades. 
Además, es necesario tener en cuenta que el estudiante también cursa otras asignaturas al mismo tiempo. Por esta razón, la coordinación docente se torna relevante, a fin de no sobrecargar con actividades al estudiante. 

¿Qué actividades fomentan el pensamiento crítico?

Una de las capacidades esenciales a desarrollar, en el estudiante universitario, es la del pensamiento crítico. Este se relaciona con la capacidad para cuestionar lo que se ve, lee o escucha. 

La persona que piensa de manera crítica es capaz de construir argumentos basados en evidencias, formular preguntas y ver los fenómenos desde más de un ángulo posible.

Existen varias maneras de ejercitar el pensamiento crítico; todas se relacionan con el tipo de actividades de aprendizaje que el docente diseñe y proponga. 

Algunas recomendaciones esenciales para que las actividades del aula virtual fomenten el pensamiento crítico son las siguientes:

a) Hacer preguntas generadoras 

  • Son preguntas que tienen más de dos posibles respuestas, o aquellas que la respuesta no es simple y directa. 
  • No son dicotómicas de si/no; requieren la demostración del conocimiento que el estudiante tiene sobre el tema. 
  • Permiten que el estudiante acomode sus saberes previos, para integrar otros nuevos.
  • Captan la atención de los estudiantes, despiertan su curiosidad y el recuerdo de los conocimientos ya adquiridos durante su formación.
  • Promueven el aprendizaje activo, alentando al estudiante a investigar sobre el tema.

Ejemplos

¿Qué elementos hacen diferente al término _______ de _______?
¿Cómo puede aplicarse _______ para ser empleado en _______?
¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de _______?
¿Qué ejemplo expone las características de _______ y por qué?
¿Qué papel cumple el _______ en _______?
¿Qué función posee el _______?
¿Qué argumento explica el proceso de _______ en _______?
¿Cómo se crea del modelo de _______ en _______?

b) Proponer actividades en donde haya réplicas de los compañeros

Si la plataforma virtual es utilizada solamente para recibir los trabajos de los estudiantes, estaríamos reproduciendo, con tecnología, el modelo tradicional de la educación. 

Las tareas en las que se fomenta la interacción con los compañeros generan discusiones que promueven el pensamiento crítico y desarrollan la capacidad de argumentar en base a información.

c) Orientar y redirigir las preguntas y discusiones

Muchas veces, el docente tiende a dar una respuesta inmediata a las dudas de los estudiantes. Aunque a veces sea necesario, se pueden ensayar otras estrategias, como pedir opiniones a los demás estudiantes.

Por ejemplo, ante una pregunta, el docente puede contestar pero, a la vez, hacer nuevas preguntas: "¿Qué otra forma habría de solucionar este problema? ¿Alguien tiene otra idea? ¿Están de acuerdo?". 

Si bien este aspecto depende del tipo de curso y de la asignatura, en la mayoría de los casos es posible formular este tipo de preguntas que hacen pensar a los estudiantes, captando su atención y promoviendo el aprendizaje

d) Proponer la realización de proyectos

Varios tipos de proyectos, que se realizan en la educación presencial, pueden también llevarse a cabo en un curso virtual. Pueden ser individuales o grupales, de carácter bibliográfico, de investigación empírica o de aplicación.

El proyecto es una actividad de aprendizaje en la cual los estudiantes deben identificar un problema y plantear una alternativa de solución. Permiten la puesta en práctica de los conocimientos, a la vez que enfrentan a los estudiantes a situaciones reales de su disciplina. 

Además, los proyectos grupales desarrollan las habilidades sociales y la capacidad para trabajar en equipo. En cuanto a la formación a distancia, las herramientas informáticas permiten que los proyectos se puedan realizar y compartir con los demás compañeros en forma virtual.  

e) Realizar exposiciones virtuales

La plataforma Zoom –al igual que otras herramientas, como los foros– permite que los estudiantes realicen y publiquen sus propias presentaciones. 

El objetivo es fomentar el aprendizaje activo, mediante exposiciones que se realizan de forma virtual, a las cuales pueden acceder los demás participantes. Tanto el docente, como los compañeros, pueden hacer preguntas al que expone, teniendo este la oportunidad de contestar a todos, en un tiempo determinado y definido. 

Las exposiciones pueden hacerse a través de archivos de PowerPoint, en donde un estudiante o grupo de estudiantes presenta el trabajo. Se pueden incluir fotografías, diagramas, mapas conceptuales e, inclusive, pequeños videos.

Otra forma de hacer exposiciones consiste en que los estudiantes construyan su propio sitio web, por ejemplo, en un sitio de weblogs o en un servicio gratuito para hacer páginas web, como por ejemplo Geocities.

f) Propiciar el aprendizaje colaborativo

El aprendizaje colaborativo, basado en la corriente socioconstructivista, sostiene que el aprendizaje se construye en la interacción social. Al compartir puntos de vista y recibir retroalimentación de otros, la persona construye sus conocimientos. 

La riqueza de una actividad colaborativa reside en la divergencia, ya que obliga a los participantes a negociar, mediar, analizar, sintetizar y evaluar posturas para llegar a conclusiones consensuadas. Este es, precisamente, uno de los objetivos del uso del aprendizaje colaborativo.

Es pertinente distinguir entre aprendizaje colaborativo y aprendizaje cooperativo. En el primero, todos los miembros se involucran y colaboran entre sí, definiendo sus propios objetivos y formas de evaluarse. 

En el aprendizaje cooperativo, cada miembro del grupo se encarga de una parte del trabajo, pero de una forma menos coordinada y bajo la dirección del docente. 

Se ha cuestionado si el ámbito de la educación virtual, mediado por la computadora, facilita u obstruye el aprendizaje colaborativo, en tanto los participantes no tienen un encuentro cara a cara, tal como señalan los teóricos del aprendizaje colaborativo.

Sin embargo, existen herramientas como Google Docs, que brindan la posibilidad de compartir contenidos, de forma que cada usuario de un grupo pueda editarlos. Así, entre todos, pueden ir construyendo un documento de trabajo que incorpore los diferentes aportes de los compañeros. 

Además, en la actualidad, las plataformas permiten la distribución de los estudiantes en grupos, en donde pueden compartir documentos, comunicarse asincrónicamente mediante un foro de discusión e, incluso, de manera sincrónica, con un chat grupal.

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